Ensayo de novela 1

 ¿Qué difícil se me está haciendo empezar a armar...a pensar la idea de lo que quiero que sea novela? Ni entré en lo que es persona narradora, tiempo verbal, espacio. Todo eso que siempre es más entretenido. 

Yo lo que no puedo elegir es el tema. Y es un problema de cuentista. Porque las personas que escribimos cuentos somos escritores que amamos lo breve, la instantánea, el suceso por encima de lo personajes. En pocos párrafos quiero que haya uno o dos sentimientos, que sean genuinos y que impacten. Quiero la foto general del personaje. La foto, no la personalidad, foto que me muestre pelo, ropa, facciones, grosos, timbre de voz, eso quiero r lo personajes en un cuento. Yo quiero que se note cómo habla después de la mitad de la hoja y quiero la escena principal del cuento plasmada en el cerebro de la persona que lee. Si lo ve como videoclub de los noventas, mejor. Me encantaría que alguna persona me diga que cuando leyó un cuento mío se sintió dentro de una escena de película, si es una de isat mejor. Y acá viene lo que quiero contar de mi proceso creativo: el cine y la tele.

Yo no tengo tanto libro leído, no conozco a la mayoría de los autores de moda, vendidos o prestigiosos. La universidad me dió la herramientas para encontrar literatura legible y criticable, en el sentido de analizable, pero también me dió con esa misma herramienta la desventaja de la sorpresa y de la autonomía lectora. Es difícil evadir al algoritmo de la biblioteca snob y pretenciosa de la Ciudad de Buenos Aires. Si leo a la Schweblin, deberé seguir con la Mariana Enríquez y así. Por eso lo poco que adquirí y leí por lo que decía la contratapa, por la tapa o por el precio tiene mucho valor a la hora de ser referencia cuando escribo. La segunda cosa es el cine. Porque si hay algo que hago más que leer, es ver pantallas. Series, cine, videoclips, todo lo visual que relato historia es mi afición. Y yo quiero, deseo, anhelo, pido a los santos en los que no creo, que mis relatos y cuentos tengan la transformación en una de esas peli que yo veía media dormida como ahora en canales raros como isat. Cine indie le dicen pero yo solo lo pienso como cine más divertido. 

Y yo me vi todos los dramas que no puedo imaginar ya. Yo planeo escribir sobre pareja y tengo que sentir el gusto ácido que me da una Buffalo 66 o si quiero disparar drama, me gustaría que quien lea sienta la aspereza de Welcome to the dollhouse. Solo eso busco cuando empiezo a teclear en un Word. La historia tiene que verse del dos mil, tiene que verse la señal débil del sistema cable y yo tengo que completarla con personajes pintorescos.

Tampoco soy una mujer de mundo o de calle. Entonces tengo un problema para basarme en cosas que me hayan pasado. Las de mi infancia y adolescencia son muchas y tengo la ventaja de tener muy buena memoria. Pero en la adultez más que trabajo y familia no hay. No viajé y solo viví la vida loca por pocos años. Uno porque me aburro rápido de lo impredecible y, dos, porque al poco tiempo tuve que encargarme de personitas pequeñas. La teoría de escribir sobre lo que sé agotan los temas en menos de un libro solo.

Soy muy viva y me encanta el chisme y prestar atención en las cosas que sí les pasaron a los que están a mi alrededor, fue y es una de las maneras de encontrar tema, sucedió, nudo para armar un cuento.

Tengo una idea sobre algo de mi infancia, sobre un familiar mío durante mi existencia, recontra melancólico y sin desenlace sorpresivo. Otra idea sale de una historia que me contaron y tiene de todo, es mi preferida y es la que necesito de un maestro que me ayudes a firmarlo como novela. Luego el tiempo de escribirlo, lo encontraré. Siempre lo hago.


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